Zamora enmudece tras el juramento de silencio ante el Cristo de las Injurias

La periodista Eva Crespo realiza la plegaria del juramento, subrayando la importancia de la incorporación de mujeres desde el año pasado

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Zamora enmudece tras el juramento de silencio ante el Cristo de las Injurias
Cofrades de la procesión del Silencio en Zamora (Foto EFE)
O.R.R
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Zamora ha enmudecido como de costumbre el Miércoles Santo por la noche, durante la procesión de la Real Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias, que ha sacado a la calle la talla renacentista que le da nombre, tras el tradicional juramento de silencio en la plaza de la Catedral.

La plegaria del juramento, que este año ha realizado la periodista y directora del canal de televisión local La 8 Zamora, Eva Crespo, ha aludido al "atronador" silencio que se respira en la ciudad durante el desfile, y ha pedido al Cristo de las Injurias que no consienta que "esa falta de palabra de hoy sea alguna vez cómplice de la violencia, la injusticia, el menosprecio, los abusos, el bullying o el maltrato", según informa EFE.

Ha subrayado Eva Crespo la importancia de que desde el año pasado desfilen también mujeres y, gracias a ello, la conocida como procesión del Silencio de Zamora esté "mas completa".

Tras el sonido del chelo y la plegaria de la comunicadora, los cofrades han jurado guardar silencio durante todo el desfile y el obispo de Zamora, Fernando Valera, ha pedido a Dios que se lo premie si así lo hacían y se lo perdonara si incumplían el juramento.

Con ese rito iniciático con la Catedral de Zamora como testigo ha comenzado una de las procesiones más emblemáticas de la Semana Santa de Zamora, que está declarada de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural.

Los más de dos mil cofrades, entre ellos un centenar de mujeres, portan hachón con vela y visten túnica de estameña blanca y caperuz de terciopelo rojo en su recorrido por las estrechas rúas del Casco Antiguo y las más amplías y modernistas calles del centro de la ciudad.

La procesión, celebrada cada Miércoles Santo desde hace 98 años, ha modificado este año su lugar de conclusión para terminar en la plaza de Claudio Moyano en vez de hacerlo en el Museo de Semana Santa, por las obras de derribo y construcción de un nuevo recinto museístico para albergar los pasos de las cofradías zamoranas.

El silencio del desfile se ha roto únicamente por el sonido de seis clarines y de los caballos que abren el desfile al golpear el empedrado con sus cascos.

Como elementos más significativos, en la procesión se han llevado a hombros dos pebeteros en los que se quema incienso, uno de ellos de 900 kilos que incluye una campana y reproduce la torre del Salvador de la Catedral de Zamora, y otro menos voluminoso que muestra a escala la cúpula de la Seo zamorana, como recoge EFE.

En la parte final de la procesión ha desfilado, en una mesa procesional pintada en oro, el imponente Cristo de las Injurias del siglo XVI de gran expresividad.

La talla, que habitualmente se guarda en una de las capillas de la Catedral de Zamora, es de autor desconocido y ha sido atribuida a imagineros de la época como Gaspar Becerra, Diego de Siloé o Arnau Pallá.

Arranque de la procesión del Silencio de la plaza de la Catedral (Foto EFE)

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en el Juramento del Silencio (Foto EFE)

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